
lunes, julio 06, 2009
Camino de ida, de Carlos Salem

-¿Hacia dónde? –preguntó acariciando a Jorge Luis, que ronronéo.
-Eso es lo que menos importa –respondí–. El caso es ir, hacer, reír, llorar, vivir. Son verbos, acciones. Si te equivocas, mala suerte. Pero si no decides por tu cuenta, la suerte, buena o mala, siempre es ajena. ¿Entiendes? No se puede vivir echándole la culpa a los demás de lo infeliz que eres, porque ser un infeliz también es una elección, pero una elección de mierda.
-¿Y qué hago con los miedos? –me preguntó.
-Te los tragas, los digieres, y un buen día aprendes a cagarte en ellos.
Residencia
un cojín pequeño,
de esos modernos
que se adaptan a cualquier forma,
un tubo de adhesivo para dentaduras
y una pastilla de jabón
que aún conserva su envoltorio.
La ropa y las medicinas
van aparte.
Allí ya tiene
sus cuadros,
algunas fotos,
recuerdos,
y mañana su sillón,
desde el que ha visto la tele toda su vida,
aunque ahora,
ésta es nueva.
Así, pretenden
que la habitación
no dé tanto miedo,
que no eche tanto de menos su casa,
que no se sienta
tan extraña.
Pero yo le preparo
la merienda,
cola cao y pan tostado,
y antes de tomárselo
me toma el brazo.
Está asustada,
cagada de miedo,
con 91 años cualquier cambio asusta
más de lo normal.
“Sólo le pido a Dios
que, por favor,
me traten con cariño”.
Javier Das, Inédito
Sidra de barril
domingo, julio 05, 2009
Editorial Impedimenta: próximos títulos

Avance Impedimenta
Septiembre-Diciembre 2009
La hija del optimista por Eudora Welty
Un hombre que duerme por Georges Perec
Novela del adolescente miope por Mircea Eliade
El caballo amarillo (Diario de un terrorista ruso) por Boris Savinkov
Amor de Artur por Xosé Luis Méndez Ferrín
Valor imaginario por Stanisław Lem
Ante el ruido
sábado, julio 04, 2009
El primer día del resto de tu vida

Estremecedor documento
viernes, julio 03, 2009
Medallones, de Zofia Nalkowska

Al lado de una de las cubas descansaba boca arriba una pequeña cara de tono marfileño de un muchacho que al morir tendría unos dieciocho años. Sus ojos oscuros, ligeramente oblicuos, no estaban cerrados, sino apenas entornados. Los labios carnosos, del mismo color que la cara, habían adoptado la expresión de una sonrisa triste y paciente. Las cejas regulares y bien dibujadas se alzaban hacia las sienes como con incredulidad. En esta situación singularísima, que habría superado su capacidad de entendimiento, esperaba el veredicto del mundo.
Nº 4: Agitadoras. Revista cultural

Por no tomar un trago
por no tomar otro trago
y ahora mis poemas
-olvidados en el viejo bar-
corren el riesgo
de caer en la basura.
Prendo la radio:
Han declarado la emergencia
por la crisis,
se ha levantado una revuelta,
un joven ha sido asesinado
en el centro de la plaza.
Tomo un respiro
por no tomar un trago.
Esta época no necesita héroes
como los de antes.
He olvidado mis poemas en el viejo bar
¿A quien le importa?
Mariano Schuster, El bien es un mal necesario (Inédito)
Artilugios modernos
jueves, julio 02, 2009
Los Ángeles del Infierno, de Hunter S. Thompson

Para el gran Hunter S. Thompson no había barreras. Era capaz de cualquier cosa. Los tenía bien puestos y es de los que eligieron su propia muerte (esto último me parece menos valiente). En este extenso reportaje, que Anagrama recuperará en breve en su nueva colección "Otra vuelta de tuerca", analiza todo lo relacionado con Los Ángeles del Infierno y destaca las diferencias entre la realidad y las leyendas que rodean a la banda. En los 60 tenían fama de violar en grupo, de atacar en manada, de acabar con la cerveza de un pueblo, de buscar problemas sin descanso. En el último capítulo salen los beat, que se relacionaron con ellos: Kesey, Ginsberg, Cassady. Cualquier libro de este autor contiene giros inesperados y unas cuantas sorpresas. Muy interesante. Y aquí van unas líneas:
Cuando las cosas van bien y hay juerga y cerveza y chicas en abundancia, ser un Ángel es algo bueno. Pero en una de esas tardes solitarias en las que estás soportando un dolor de muelas e intentando arañar unos cuantos billetes para pagar una multa de tráfico y el casero te ha cambiado la cerradura de la puerta y te exige pagar los alquileres atrasados… entonces no es divertido ser Ángel. Cuesta trabajo reír cuando tienes los dientes tan podridos que siempre te duelen y no hay dentista que te los toque a menos que pagues la factura por adelantado. Y, en fin, cuando la podredumbre del cuerpo empieza a torturarte, consuela el creer que el dolor es un pequeño precio que hay que pagar por las superiores ventajas y recompensas que entraña el ser un Ángel justo.
_035
recorro
miles de kilómetros,
el polvo del desierto
se pega
en mi cuerpo,
sobre
el sudor,
mezcla
de elementos,
leve barro
en mis brazos,
en mi rostro,
quemado
por el sol,
quemado
por la indiferencia,
no puedo seguir,
el sol
abrasador,
hace que me desplome,
caigo
sobre la arena,
no puedo
respirar,
mi último
aliento,
mi final,
una luz,
un rayo de esperanza,
abro los ojos,
me levanto
al frigorífico,
pillo una birra,
bien fría,
esto
es vida.
Choche, de su blog (La inexistencia estomacal)
Creatura. Especial Bizarro III

Realismo sucio
miércoles, julio 01, 2009
Horario de verano
Mendel el de los libros, de Stefan Zweig

Amén de la exquisita prosa (y de la cuidada traducción de Berta Vias Mahou) y de la manera en que maneja la narración, Stefan Zweig trata en esas pocas páginas numerosos temas: la fugacidad y el olvido, el amor hacia los libros, los inocentes sobre los que siempre recaen las sospechas, el prodigio de la memoria, el destino… Una pequeña obra maestra. Un fragmento:
Dejando a un lado los libros, aquel hombre singular no sabía nada del mundo, pues todos los fenómenos de la existencia sólo comenzaban a ser reales para él cuando se vertían en letras, cuando se reunían en un libro y, como quien dice, se habían esterilizado. Pero tampoco leía aquellos libros para entenderlos, en su contenido espiritual y narrativo. Tan sólo su título, su precio, su aspecto, la página de créditos atraían su atención. Aquella memoria específica de anticuario de Jakob Mendel, en último término improductiva y no creativa, mero inventario de cientos de miles de títulos y nombres grabados en la blanda corteza cerebral de un mamífero, en lugar de, como en otro tiempo, escritos en un catálogo en forma de libro era, no obstante, en su perfección, única, un fenómeno de no menor importancia que la de Napoleón para las fisonomías, la de Mezzofanti para los idiomas, la de Lasker para las aperturas de ajedrez o la de Busoni para la música.
Á FREE K (áfrica)
siendo solidarios si supuran,
porque hacer turismo por lugares de dolor
erradica
el martilleo en la conciencia.
es posible empaparse de miradas;
castrando las puertas al estómago
cosiendo fuertemente
con agujas afiladas
las vendas que lucen nuestros ojos
seguiremos alimentando de odio los ocasos.
a un margen de la felicidad
siempre nacen hierbas vulnerables. siempre.
no es extraño
que se aferren a tus sandalias,
y es frecuente que se pisen sin mirar,
o aún mirando. que se pisen.
hay punzadas
que nos impiden respirar
pero tenemos jeringas que nos besan
y así poder dormir tranquilos
hay seres humanos que no precisan
echarles una mano,
necesitan
que se les quite
el pie
del cuello.
Gsús Bonilla, Inédito
Tres cortometrajes
martes, junio 30, 2009
El colibrí blanco, de Esteban Gutiérrez Gómez

Seoane permanecía de pie frente a la mesa, con las manos girando la gorra y su purito apagado encasquetado al borde de la comisura de los labios. Callado, intentando descifrar el lenguaje de los signos.
Por la capital te llaman “El Ángel de la Muerte”, manda cojones, y se reía con carcajadas sucias. Se puso de pie y resultó ser tan alto como Seoane. Tenía la nariz aguileña y unos profundos surcos en los carrillos. Se situó frente a él. Ganas tenía de conocerte.
Seoane fijó sus pupilas bruñidas en aquel rostro nuevo y adivinó problemas.
Antonio Menéndez Seoane, para servirles, se presentó ante el nuevo jefe del destacamento.
Pues hoy mismo tendrás trabajo, le dijo dejando resbalar la mirada por su cuerpo como para medir su fuerza.
Ya no hay sitio en el pinar para más hoyos.
El capitán rió otra vez. Ya no es necesario, ya no hay fantasmas, empezó a decir, ya vienen juzgados y condenados. Entiéndelo, los chavales son cada día más jóvenes y no quieren salir de paseo. Tú les harás el honor del destete.
Tetro

Coppola y la familia

Lo que nos abre la puerta al mundo es, pues, el amor que sentimos por nuestra familia.

















